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Que todas tus criaturas te den gracias, Señor; que te bendigan tus santos; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.
Oremos:
Aguarda al Señor en el monte
Lectura del libro primero de los Reyes
En aquellos días caminó Elías por el desierto una jornada de camino, y al final se sentó bajo una retama y se deseó la muerte diciendo:
del salmo 33
Bendigo al Señor en todo momento.
Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor, que los humildes lo escuchen y se alegren.
Proclamen conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos, juntos su nombre. Yo consulté al Señor y me respondió, me libró de todas mis ansias.
Contémplenlo y quedarán radiantes, su rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias.
El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gusten y vean qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él.
Todos sus santos teman al Señor, porque nada les falta a los que lo temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada.
Aleluya, aleluya.
Vende todo lo que tienes y compra el campo
ÝLectura del santo Evangelio según san Mateo
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a la gente:
Señor, escucha con bondad nuestra súplica y protégenos con la intercesión de tus santos, para que tributemos siempre un culto digno a tu divina Majestad.
La gloria de los santos
En verdad es justo darte gracias y deber nuestro glorificarte, Padre santo. Porque tu gloria resplandece en cada uno de los Santos, ya que, al coronar sus méritos, coronas tus propios dones.
Los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría.Oración Colecta
Dios todopoderoso y eterno, tú has querido darnos una prueba suprema de tu amor en la glorificación de tus santos; concédenos ahora que su intercesión nos ayude y su ejemplo nos mueva a imitar fielmente a tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina...
Amén.Primera Lectura
19, 4-9a. 11-15a
"Basta ya, Señor, quítame, la vida, pues yo no valgo más que mis padres".
Se echó debajo de la retama y se quedó dormido. De pronto, un ángel lo tocó y le dijo: "Levántate, come". Miró Elías y vio a su cabecera un pan cocido en las brasas y una jarra de agua. Comió, bebió y volvió a echarse. Pero el ángel del Señor lo tocó por segunda vez diciéndole:
"Levántate, come, que el camino es superior a tus fuerzas".
Se levantó Elías, comió y bebió, y con la fuerza de aquel alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches, hasta el Horeb, el monte de Dios. Al llegar allí se refugió en una gruta. El Señor le dijo:
"Sal y aguarda al Señor en el monte, que el Señor va a pasar".
Pasó ante el Señor un viento huracanado, que agrietaba los montes y rompía los peñascos; en el viento no estaba el Señor. Vino después un terremoto, y en el terremoto no estaba el Señor. Después vino un fuego, y en el fuego no estaba el Señor. Después se escuchó un susurro. Elías al oírlo se cubrió el rostro con el manto y salió a la entrada de la gruta. Una voz le preguntó: "¿Qué te trae por aquí, Elías?"
Contestó:
"Mi pasión por el Señor Dios de los ejércitos. Porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a cuchillo a tus profetas. He quedado yo solo, y ahora me persiguen para matarme".
El Señor le dijo:
"Desanda el camino hasta el desierto de Damasco".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
Bendigo al Señor en todo momento.
Bendigo al Señor en todo momento.
Bendigo al Señor en todo momento.
Bendigo al Señor en todo momento.
Bendigo al Señor en todo momento.Aclamación antes del Evangelio
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; quien me sigue tendrá la luz de la vida.
Aleluya.Evangelio
13, 44-46
"El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
Con su vida, nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de sus bienes, para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos victoriosos al fin de la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de la gloria, por Cristo, Señor, nuestro.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con la multitud de los santos, te cantamos un himno de alabanzas diciendo sin cesar:
[Misa]Antífona de la Comunión.